Mackenzie Childs – Otra opción para el día de la madre

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Hoy quiero presentarles un diseño de Mackenzie Childs. Es una línea norteamericana de accesorios para el hogar, incluyendo vajilla. El nombre, algo complicado, es el de la pareja que creó la empresa, que tuvo que ser vendida por problemas financieros. Fue comprada y relanzada algún tiempo después, conservando el nombre original. Se caracteriza por un diseño fresco y juguetón. Pueden ver su línea completa en internet entrando a https://www.mackenzie-childs.com/.  Los platos que decoran mi mesa los compré en Williams Sonoma, una de las más importantes cadenas de tiendas en Estados Unidos donde se encuentra Mackenzie Childs. La sorpresa es que estos platos son de acero, pintados en esmalte a mano ¡por ambos lados del plato!. Son muy duraderos y a prueba de niños.

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Los he servido sobre unos simples porta platos diseñados por Aerin Lauder. Otra diseñadora, nieta de Esther Lauder, la mítica dueña de la empresa de maquillaje y productos de belleza. Aerin ha creado una línea para Pottery Barn, donde compré estos porta platos. Son de cerámica blanca, con borde en azul. Azul y blanco son una combinación ganadora. Si tu primera vajilla es blanca y quieres renovarla o darle otro look, recomendaría comprar unos accesorios extras en azul para ‘refrescar’ la  vajilla.

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El diseño de los platos y el menú que servirás deben ser pensados en conjunto, porque querrás que se vean lindos en conjunto. Por eso, normalmente prefiero platos que tengan diseño en el borde, para no competir con la comida que servirás en el plato. En esta ocasión –como no pude resistir a la tentación de los platos de MacKenzie-Childs- serviré un risotto con champiñones.  El risotto (además de ser delicioso) no compite con el diseño recargado de la vajilla.

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Esta es mi receta para el risotto (para 4 personas, si lo sirves como plato de fondo y para 6 si es una entrada):

  • 1 taza de hongos de tu preferencia (champiñones, portobello, ostra etc.)
  • 4 a 8 tazas de caldo de pollo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de cebolla blanca picada muy pero muy chiquito
  • 1 ½ tazas de arroz arbóreo
  • ½ taza de vino blanco
  • ½ taza de queso parmesano rallado
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • Sal y pimienta al gusto

Preparación:

Pica los hongos en tajadas delgadas.

En una olla, coloca a temperatura media el caldo de pollo. Debe mantenerse tibio durante todo el tiempo que dure la preparación del risotto. La cantidad de caldo varía en función de la marca del arroz arbóreo que se emplee.

En otra olla, colocar el aceite y agregar la cebolla hasta que esté transparente, pero no dorada.  Agrega el arroz, dando vueltas frecuentemente hasta que los bordes de los granos de arroz estén transparentes. Agregar el vino y remover hasta que sea bien absorbido por el arroz, aproximadamente 4 minutos.

Agregar de a pocos el caldo de pollo, dando vueltas al arroz. Aproximadamente ¼ de taza por vez, esperando a que se absorba buena parte del caldo, antes de agregar más caldo. Cuando hayas agregado la mitad del caldo, agregar los champiñones, excepto unos 4 champiñones. Te darás cuenta que el risotto está listo, cuando comience a espesar y el centro del arroz esté cocido. Esto tomará unos 30 a 40 minutos desde que comenzaste. Retirar la olla del fuego, agregar el queso parmesano (todo menos 4 cucharadas) y 2 cucharadas de mantequilla. Puedes decorar agregando una ramita de alguna hierba, como decoración. Los 4 champiñones reservados los cocino  en el microondas para colocar encima del arroz al momento de servir. Previamente a decorar la superficie con los 4 champiñones agrego un poco más de queso parmesano rallado. Así, los champiñones no estarán cubiertos con la crema que suelta el risotto y lucirán más bonitos. Las tacitas chiquitas que he colocado en la mesa son para colocar algo más de queso parmesano, por si algún comensal quisiera agregar más a su plato.

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¿No les ha pasado alguna vez que invitan a algunos amigos a una cena y les traen de regalo el postre? Si Uds. creen que alguno de los invitados les traerá el postre, no presenten uno que compita con el de los invitados. Es simpático poder halagar al invitado por su selección del postre, pero si el que tienen en casa es más vistoso, puede se incómodo. Mi solución es tener un queque simple, listo para servir si nadie trae postre. El que les muestro es uno simple de naranja, comprado en un supermercado. Traten de comprar uno que no venga cortado en tajadas, porque será muy obvio que es comprado.  Y agreguen un baño encima del queque, para que parezca hecho en casa. Hay queques comprados hechos muy ricos, pero desmerece el hecho que precisamente sean comprados. Agregando un frosting le dan una nueva vida a un queque sencillo.

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El que he agregado a mi queque de naranja se hace así:

  • Exprimir el jugo de una mandarina y reducir por 2 minutos en el microondas.
  • Agregar el jugo de medio limón y una taza de azúcar en polvo, o lo necesario para que quede espeso.
  • Agregar 2 cucharadas de mermelada de albaricoque.

Rociar esta mezcla sobre la superficie del queque, procurando que chorree un poco a los lados.

Presenté el queque en una simple fuentecita blanca, agregando unas hojitas de naranjita china y la última naranjita que quedaba en mi arbolito en el jardín. Cuando se trata de agregar hojas o flores al postre, prefiero usar los que tengo en mi jardín. Me da nervios comprar flores que están pensadas para ser exhibidas y colocarlas sobre los postres (lo cual está en plena moda hoy en día) porque me preocupa que los insecticidas usados estén en contacto con la comida. Usando hojas y flores de mi casa, estoy 100% segura de no correr riesgos.

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Para decorar la mesa, exhibí mi colección de cristal azul. Una pieza es regalo de mi suegra, otra de mi tía y las demás las hemos ido comprando sobre los años en viajes hechos a República Checa, son de Cristal de Bohemia. He agregado una pieza preciosa del famoso ceramista peruano Carlos Runcie Tanaka, porque tiene los mismos colores del cristal de bohemia y me encanta.

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He colocado rosas naranjas de dos tipos diferentes.

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Las hortensias que me sobraron de una reunión previa y unas flores de heliconias (miren qué complicado el nombre: dichorisandra thyrsiflora)  que corté de mi jardín.

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Los colores de las flores repiten así los colores del plato de Mackenzie-Childs. Sé que los jarrones son muy altos para la mesa, pero no pude resistir al efecto, es espectacular. Entonces decidí presentar la mesa a los invitados con todos los jarrones, retirando inmediatamente después los jarrones altos para acompañar al postre en la mesa lateral y dejar solo los arreglos de menor altura en la mesa.

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PLATOS

MacKenzie-Childs para Williams Sonoma

https://www.williams-sonoma.com/shop/cookware/mackenzie-childs-cookware/

BAJO PLATOS

Pottery Barn

https://www.potterybarn.com/

VASOS

Zara Home

https://www.zarahome.com/pe/

CUBIERTOS

Saga

https://www.falabella.com.pe

CAMINOS DE MESA

Dreaming

www.dreaming.com.pe/

 

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